En un bar entre Madrid-Denver
estremecieron tus bis.
Después de todos se fueron y en otro bar
enciendes un cigarrillo con otro
la tos te dirá cuando amanece
para maldecir los tal vez
bendiciendo
los golpes de tequila, los posos del café
y esa planta rodadora que la noche
trae a tu estribillo:
“Dios está en el infierno
el diablo en el cielo
tú en el limbo
y yo en tu cuerpo”