lunes, 1 de mayo de 2017

Pasajera



¿De mayor qué quieres ser?  Me preguntaron.
Miré los zapatos de charol que solían ponerme los domingos, 
para huir sin moverme de esa especie de pánico desconcertado que dejó muda la respuesta.
¿Hacerme mayor?
Aún no había pensando que eso tuviera que ocurrirle, 
a aquella pasajera de un submarino amarillo.

domingo, 9 de abril de 2017

Despecho



Una no sabe si esperar al enemigo
con una pulida metralleta de carbono 14.
La violencia engendra violencia, repiten.
Lo que engendra es suciedad,
porque estará el suelo, las paredes y el techo
perdidos de sesos, sangre y vísceras.
No me veo limpiando los restos de la masacre
amén de los casquillos,
retorciendo con despecho la bayeta en el caldero.
Ni que se me queden en las manos
las manchas invisibles de Lady Macbeth
Nada tengo que mi enemistad procures.
O sí; indiferencia;

¡Qué cruel me ha hecho el tiempo!

domingo, 12 de marzo de 2017

Lord of the wind



Huracanabas al hielo
e impulsarlo a la deriva 
deshaciendo nubarrones
doblando juncos hasta el ras de la tierra. 
Te detienes de pronto
abandonado la cólera que levantaba su raíz a los cimientos
tampoco desgarras del tronco a la rama de los tranquilos castaños
menos aún suavemente eres brisa que mece al columpio 
gira la veleta o el aspa del molino
ni deja caer desde esas nubes la cometa. 

El vendaval tuyo en la caverna no deshiela
el tenaz cristal de los carambanos 
ni siquiera despeinas triste el pelo a una muchacha 
menos aún dispersas estelas de humo del tren de cabotaje
tampoco serpenteas al temblor del polvo.

Te has escondido quieto detrás del aire
flotando
donde titubean las respuestas 
de un loco o de un profeta  

Señor del viento 
de un brazo llevas a la vida
del otro a la muerte
a la espalda te sigue persiguiéndote 
la sola sombra de tu opaca quimera.


sábado, 4 de febrero de 2017

La capa roja


Cuando después del desayuno preparó la cesta, metió dentro como de costumbre, un queso, un pastel y un tarro con miel.
Luego peinó sus trenzas y sonrió sin motivos al sacar del arcón un delantal azul para ponérselo encima del vestido. 
Por último buscó su capa y a la luz del sol temprano que entraba por la ventana le pareció más roja que nunca.
Al ponérsela y anudar la caperuza bajo el mentón, pensó en el lobo feroz.
El día anterior debajo de un piedra, al pie del olmo escondió la carta que le había escrito de advertencia.
Señor Feroz huya, el cazador quiere matarle y deshollarle.
Al cerrar la puerta de la cabaña sintió un gran temor como quien tiene un presagio del que se ignora el efecto y el fin. 
Caminaba ensimismada sin percatarse de que había tomado otro nuevo camino hacía el bosque.

Después de un largo trecho cuando el mediodía ya levantaba el cénit al sol descubrió un enrejado profuso de ramas, en su penumbra donde un arroyo brillaba los pequeñísimos rayos que sorteaban las ramas, las libélulas despertaban, dormían los búhos y una araña diminuta tejía una inmensa tela que vibrando daba cuenta del leve soplido del viento.
La yerba hacía ofrendas de violetas oscuras, entre ellas atisbo al pelaje carey del lobo desapareciendo sigiloso por el distante follaje.
De pronto plegándose  la arboleda al silencio, la niña se dio cuenta de que había encontrado abierto y hondo para ella, el corazón del bosque.
Deseó quedarse allí para siempre.
Deseándolo cerró los ojos, al abrirlos vio que sin rumbo habían seguido andando por otra vereda desconocida que se adentraba fuera de los límites del bosque.

Igual que la curiosidad abre las páginas de un libro,
igual que quien se pierde y se encuentra
a Caperucita se le abrió la sorpresa 
al sentir que dentro de su pecho un corazón le latía.

domingo, 1 de enero de 2017

Propósitos



Me niego el primer día del año
a dejar de fumar, ponerme a dieta
estudiar inglés o apuntarme a un gimnasio.
Lo que quiero estrenar
algo que me haga engordar 
que me haga soñar 
con sólo mover un músculo 
entendiendo su lengua a la primera.