viernes, 26 de enero de 2018

Microrrelatos-1

Olvido

No me lo esperaba de ti, apostado hasta atraparme, preciso al desmembrar, separada trozo a trozo cerré los ojos, la palabra y el aire.
Siendo cadáveres yo y un pájaro acostado sobre mi pecho donde también muere el día, que en silencio lloraras por nosotros dulce, dulce asesino.


Fogueo 

Me hirvió la sangre al verlo, llevando una doble vida, la del suelo y la del aire, libre y pájaro.
Cargue la escopeta, disparé. Esa bala era de... Maldita sea.


 Lunatropía

Inquietantes sonidos irrumpieron en la calma de la noche, minutos antes un coche aparcó en lo alto del cerro. Desde allí la ciudad rutila por las luces de neón, suele subir a contemplarlas cuando necesitaba su propia compañía.Los sonidos de nuevo volvieron, coincidiendo con el apagón de la ciudad. Todo se volvió intensamente oscuro tanto que sintió miedo, y el miedo dio la vuelta a la llave de contacto. 
No funciona ¿Se habrá agotado la batería?
Algo balancea el coche o lo imagino?
Voy a salir, si atravieso ese bosque encontraré la parada del autobús que aún funciona a estas horas.
Hacia las estrellas de niebla mira pálido el búho, velando impasible el silencio del bosque.
Otro ruido y corre, corre y tropieza cayendo de bruces contra la tierra.
Gritó al desgarrarse su ropa, el pelo erizado al quebrarse la espina dorsal, estalla contra el pecho su corazón. Las bocanadas terminaron por el estertor. 
Al volver a respirar la luna de sangre ascendía 
estaba desnuda, era una mujer loba y aullaba.

Trio 

Citados en el parque, al encontrarse tras treinta años sin verse, el tiempo retrocede sus agujas y de nuevo son aquellos niños de verano comiendo bocadillos de anchoas, disparando al cristal de las botellas con sus tirachinas y encontrando la buena suerte con forma de herradura.

La traductora

Estaba tan cansada que decidió darse un baño, entre los vapores del agua caliente pensó en los   libros que estaba traduciendo. Sin dudas su favorito, el de cuentos victorianos.
Tras el baño decidió acostarse y leer un rato pero cayó rendida sobre el sueño.
¿Busca a alguien? le preguntó la vendedora de flores con la ropa cenicienta y raída.
Aturdida dudó un instante en contestar. Creo… me parece que busco a una niña.
Si es una niña rubia con un abrigo azul se ha ido por allí, hace apenas nada. 
Le dijo la florista poniéndole una violeta en la solapa.
Conmovida acertó a decir solo gracias antes de seguirla.
Aunque preguntaba por ella a los viandantes con los que se cruzaba al atravesar las calles, nadie parecía haberla visto.
Llevo un buen rato aquí y sí que la he visto girando por esa calle de la derecha. Dijo el cochero de pompas fúnebres desde lo alto su carroza negra y vacía.
La llevaría, pero aguardo a un pasajero al que no puedo hacer esperar.
Le sonrío como despedida y giro por la derecha, la izquierda, el centro y de nuevo por la derecha, sintiéndose perdida, deambulaba por el laberinto de callejuelas. 
Intentó retroceder tropezando con el deshollinador que la saludó con una reverencia de chistera.
Al preguntarle, aseguró haber visto a la niña desde el tejado, corriendo hacia la torre del reloj cercana.
La acompañó hasta allí y subió interminable el caracol de la escalera.
En lo alto de la torre, el relojero engrasaba el carillón, el brillo refulgente de la maquinaria de latón cegaba.
Te esperaba de nuevo. Dijo el relojero.
Iba contestarle pero la despertó el reloj de su móvil, sin recordar nada, tenía una violeta prendida en el camisón y las manos tiznadas.


Bonsai 

Estaba disfrutando apretando con el alambre la rama.
De pronto la rama creció y creció, inmovilizó las manos arrebatándoles el alambre.
Apretócon el los dedos hasta que se hundieran en la carne y sangraran.
Una vocecita leñosa dijo: he hecho justicia.


Noche de autos 

Aquella noche estaba radiante, feliz, acaban de ascenderme. Laura había dicho que sí por fin a la cita. Un golpe en el maletero, bajé la ventanilla, le pedí calma, pero él vociferaba y yo insistía que había llegado antes. Fue esa palabra que dijo, entonces cogí la llave inglesa, le golpeé una y otra vez hasta que su cerebro se desparramó bajo la farola. Y la calle se quedó a oscuras, señor comisario, hasta que la cordura volvió, con la luz de la mañana.




Estricnina

No soporto más caricias de sus dedos grasientos, ni frasecitas tipo: 
¿Quién es el bebé de su tiíta? o ¿Por qué no te pones mi regalo? 
Yo le preparé a la tía el té, mamá. 
Tres cucharadas de azúcar, dos de veneno y una sonrisa de angelote llevando la bandeja.
Sorbe, traga, hipea, eructa. ¡Delicioso, el mejor que he tomado nunca!
Espero expectante y nada, seguramente le hará efecto mañana.
Pongo la tele para distraerme de la apestosa charla de la tía, aunque vigilo cualquier cambio. El programa trata sobre quien podría sobrevivir mejor a los insecticidas, el veneno e incluso a una debacle nuclear. La tarde siguiente vuelve otra vez a tomar el té, la reina sobreviviente de las ratas.



viernes, 15 de diciembre de 2017

Rehén


Has dicho o
hecho algo 
que no lo dicta 
ni el deseo
ni la verdad 
reniegas de ti 
quien aguanta la soledad de ser uno mismo
puestos a ser su rehén
aún te cabe una argucia
te has hecho el traje
de un incognito

viernes, 3 de noviembre de 2017

Fe

Cree en los dragones y el resplandor de su fuego
en los pálidos unicornio,
en los cantos hipnóticos de las sirenas, 
en la mirada letal del basilisco y el vuelo de la esfinge alada...
Ah y en la ceniza del fénix.
Cree en ellos porque nadie les ha visto.
Así es la fe, 
ciega para el mundo, 
vívida para el ensueño.

jueves, 5 de octubre de 2017

La cita

ecidí venderle mi alma al diablo, a cambio de qué, lo dejo entre él y yo.
Al diablo siempre se le vende el alma por algún deseo terreno insatisfecho, aunque el tiempo terrenal sea breve…
El diablo no se presentó, le esperé toda la noche en vano, le esperé todo el día, pero ningún atisbo de su consabida puntualidad.

Entonces me entró otra duda, a lo mejor es que no tengo alma, o es que el diablo tiene tantas almas que gestionar que ha llenado el cupo, millones de trillones de almas en los infiernos…  
Se me disparan las matemáticas, porque hay que contar las de otros planetas, en el supuesto caso de que exista vida y supuestamente crean en nuestro Dios terrestre.
Por cierto ahora la palabra supuesto, te permite decir que lo que te de la gana. 
Eres un supuesto criminal, ladrón, corrupto o prevaricador. siembra que algo supuestamente queda,  hasta que llegue el juicio y la sentencia.
Si para la justicia somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, para el Dios de los testamentos bíblicos, somos culpables desde que nacemos, la culpa la traemos de serie genética, como las manos y los pies.
Cómo no va hacer calor en el averno, con esa aglomeración infinitesimal debajo de sus tierras.
Pobre Belcebú toda la eternidad con esa sudada, por qué Dios no lo perdona ya, total todo su pecado fue la curiosidad: Luzbel quería saber que había más allá de las estrellas.
(Os advierto astrónomos vais a ir todos al infierno a sudar por curiosos, entrometidos y soberbios, en los designios de los misterios inescrutables.)
El asunto se dirimirá en que nos iremos con Dios o con el Diablo a formar parte de su cohorte, hasta la contienda del Apocalipsis, en que lucharemos no sé donde, aún cuando ya sabemos que ganará el bando celestial. 
Para qué entonces todo este tinglado, Dios se aburre acaso y el diablo le entretiene el tedio…
Por sus actos le conoceréis dicen, y dicen que Dios es amor, tiene entonces una forma muy extraña de camuflarlo.
De ahora en adelante pienso portarme endiabladamente, después me arrepiento porque Dios que  es infinitamente misericordioso saldrá de su escondite para perdonarme, matarme y darme la vida eterna.
¿Dios es supuestamente un vampiro sádico y el diablo su disidente….?

Esta  supuesta abogada del diablo, bromea, mi sentido del humor me destapa alguna pena y el sentido común me dice que el diablo es otra cara de ese Dios esquizofrénico salido del temor, del terror y de la duda ante quién somos, de dónde venimos y adónde vamos.
Recuerdo al poeta que andaba buscando a Dios, y yo, que también le busco pero no lo encuentro en los libros, ni los juicios finales, ni el temor, ni en las contradicciones, ni en el control, la crueldad o lo terrible. 
Quizás que a fuerza de encontrarse en todas partes nunca ha estado en los libros, en los cetros o en los miedos.
No sé dónde está, cómo es y si ni siquiera es, lo único que sé es que nosotros le necesitamos para dudarle o negarle o creerle.
Mis dudas crean un Dios de dudas, al fin y al cabo siempre creamos a Dios a nuestra imagen y semejanza y cuando no creo en él. 
¿No creo en mi misma?

¿Qué harías con la eternidad, si la tuvieras? 


lunes, 4 de septiembre de 2017

Canción para Frida


No quiero para tu nombre,
una caja de madera.
Ni quiero al olvido 
o la nostalgia.
No, no no quiero el consuelo del ayer
ni la resignación del mañana.
Vives donde esté,
eterna la ternura.
Tu corazón, 
mi santuario.

viernes, 4 de agosto de 2017

Luces

Sobre una mesa 
el ardor de una vela crepita danzando con el aire,
hipnotizada por la lumbre pareces,
pero tus ojos viven en otra parte, 
parpadeando dentro del deseo o la nostalgia.

A las fueras de la galería 
podrá alumbrar recién nacido el fulgor de la primavera 
acudiendo a la llamada del invierno
o el otoño devastar, coloreando y despojando, 
al esplendor del verano.

 En la sala
 la luz eléctrica la enciende con el día,
 es la noche quien la apaga
 la luna brillando por los ventanales se adentra.


 A oscuras a encendidas,  
no cesa de temblar extática 
esa brasa quemando tiempo,
solo su ardor se mueve en la penumbra,
que estira sobre tu largo pelo, azogues
por los dorados cobrizos de su llama.

viernes, 14 de julio de 2017

Al norte del edén

Muerde una cereza
no es más sabia 
ni más perversa 
Tentar a Adán, imposible
detesta las cerezas
y la serpiente repta en paradero desconocido.

Sin conjuras malditas sin pecado
Eva a solas sonríe
disfruta diosa sin infierno
efímera en tu fugaz paraíso.