miércoles, 24 de febrero de 2021

Microrrelatos-3

Sfumato 


Cuando el rey aparece en el estudio del pintor, éste continuó pintando inconcreto el contorno de la mejilla.

¿Os dolera separaos de esta obra?

 El cuadro ha llegado a su casa, Majestad.

¿Por qué tanta demora en terminarlo? ¿Es a causa de una búsqueda de perfección?

La perfección no existe, se persigue pero nunca se alcanza.

En realidad un cuadro nunca se termina, pero pronto os lo podréis llevar, Majestad.

¿Esa misteriosa sonrisa es real o imaginaria, da Vinci ?

Mitad y mitad. 

El pincel se detuvo a causa de la luz cambiante y difusa.

¿Cómo conseguisteis que os sonriera así Madame Lisa?

Le dije que su belleza sería inmortal.



15 minutos de descanso


Él tiene treinta rubios años y trabaja de ejecutivo en un coloso de la avenida H.

Ella con el andar insinuante y el pelo moreno con alguna cana de cuarenta años, trabaja de funcionaria en la misma avenida.

Son las once, el café y un tentempié se imponen. Cuando ella entró en la cafetería, él ya estaba allí. Un cruce de miradas y a las once y media no volvieron al trabajo.

Tras besarse se desnudaron, al acostarse se despeinaron, sudaron e hicieron lo que no debían y deseaban hacer para después volver a ser lo que son echándose perfume, talco y disculpas.




Mi me consigo


No tenía demasiadas ganas de hablar de mi, hablar de uno mismo resulta peligroso

comienzas y no puedes parar durante días y años en una autobiografía interminable. Como era imposible eludirlo, hablé de otro que era yo, aunque en realidad no era yo y que yo no quería ser. ¿Aunque quizá era un deseado yo o un premonitorio yo…? Entre tanto yoismo me perdí desganadamente, fui breve eso sí.


El árbol de los cuervos

Al entrar por la pirámide de cristal quedaron atrás las nueve de la mañana y el día gris que enmarcaba lúgubre al renacentista e inmenso Louvre.

Dentro, una interminable escalinata, brinda la bella mutilación alada de la Victoria de Samotracia. Sobre la proa de piedra, henchida la brisa marina sobre su ropaje de mármol mojado, heroica y voluptuosa la diosa nos recibe al ascender.

De una sala vamos a otra buscando y encontrando los Leonardo, los Arcimboldos, la balsa de la medusa cuando una desconocida nos pide que la acompañemos hasta otra sala contigua.

Allí señala sonriente y temblorosa un cuadro de Caspar Friedrich. En silencio contemplamos el paisaje de la encina retorcida, plagada por ramas anhelantes simbolizando la fugacidad de la vida, los cuervos anuncian la muerte y el cielo bosqueja la luz de la eternidad. De pronto la magia se esfuma porque la anciana se va sin explicaciones, desvaneciéndose para siempre entre la multitud, dejándonos un secreto y su herida. 



Paradojas

Mi madre me enseñó que en la vida lo más importante era saber encajar la derrota, ya que el fracaso resulta más creativo haciendo superarte desde la humildad, mientras que el éxito teme desde la soberbia fracasar. Desesperada porque se negaban a publicarme una y otra vez, acepté la oferta de convertirme en la negra de un escritor de cierta relevancia. Su libro, mi libro fue un éxito de ventas y ganó varios premios literarios de renombre ese año. Qué paradoja fracasé teniendo éxito y solo dos personas lo sabíamos. Debí olvidarlo, pero la ira me embargaba roja y glacial. Tracé el plan del crimen, luego lo ejecuté. Entonces la memoria de mi madre comenzó el asedio porque me era absolutamente insufrible soportar que había fracasado conmigo. Fui yo quien lo hizo, así lo confesé a la editorial por cartas e incluso en la comisaría. Todos decidieron que buscaba publicidad, notoriedad, cerraron el caso sin resolverlo. Alguna vez en la calle que ahora lleva el nombre del escritor, me siento en un banco al sol y presiento que mi madre me toma de la mano.




Diluvio universal

Cuando cayó la primera gota todos los animales subieron al arca al único que negaron la entrada fue a Noé.




Tattoo

Al entrar en la tienda le fue imposible reconocerle.

Blanca eres tú, cuánto tiempo, soy yo, Yago. 

Yago que bueno verte, estás tan cambiado, irreconocible.  

Tú apenas has cambiado Blanca supongo que quieres hacerte un tatuaje. 

Sí, me han recomendado tu maestría casi mágica, pero no sé qué tatuarme. 

Te sugiero una cinta de encaje negro, resaltaría tu cuello tan largo, ademas le añadiría un diseño, el broche art deco de una araña sobre la nuca. 

Genial.¿Ahora me lo harías? 

Yago hizo un gesto invitándola al sillón de tatuajes.  

Se sorprendió al no sentir apenas dolor, la aguja trabaja en silencio y con destreza.

Fui estúpida y cruel al dejarte sin explicaciones Yago- le dijo Blanca tratando de disculparse.

Ya no importa- y le acercó un espejo. 

La cinta negra pese a la hinchazón lucía delicado su encaje. 

Ahora lo taparé, solo al acostarte debes quitar el vendaje.

Blanca asomó una sonrisa complacida y ausente mientras le paga.

 La despidió en la puerta, los ojos De Yago hasta entonces opacos, brillaban.

Al día siguiente la encontraron estrangulada con la cara cubierta por la seda de una araña tatuada.




Alienígena


Se conocieron se enamoraron, se fueron a vivir juntos, fin de la historia. Espera continua. 

El amante de este micro desaparecía constantemente. 

La amante de este cuento no soporta sus ausencias más y le da un ultimátum: 

Qué eres en realidad:  ¿Un mafioso, un bígamo, un asesino, un mujeriego? 

Él se lo confesó todo y ya no hubo más preguntas ni recelos aunque continuaron las idas y venidas e incluso el temor de un día no volviera más pero ella comprendió que la felicidad es como los trucos de magia, breve y esporádica.




Parte metereológico


Hoy el cielo en Gijón ha amanecido cubierto por negros nubarrones que descargaron picos y garras tras la llegada de la borrasca llamada Alfred.




AVE


Se fueron subiendo algunos muy deprisa, otros lentamente,en silencio o charlando, discutiendo o cantando. Al decir adiós desde el andén ocuparon sus asientos el soldadito de plomo, Alicia y la reina de corazones, Batman y el botones Sacarino, el Principito o John Silver el Largo. El tren al completo dio aviso de partida y tú el niño que fuiste también has subido al último vagón y te despides mirando por la ventanilla, al irse el tren los copos caen formando el manto nevado de una reina.




Clan cavernario


Volvieron con el venado cuando el sol del mediodía se reflejaba invernal en la entrada de la cueva. El hombre y la mujer pintan en las paredes con sangre y ceniza animales y sus manos como firmas. Los cazadores los miran embrujados mientras descuartizan la caza, escuchando los quejidos de parto en otra cámara cercana y la flauta de hueso que imita aves mientras crepita el fuego. Un pequeño lejos de la madre gatea alrededor fascinado por el temblor de la llama intenta tocarla con un dedo. 

¡NO! escuchó para evitarlo, ese grito fue del mundo, la primera palabra.

  

Foie flambé 

El chef Toni Antón ha dado en el hotel Ambassador una lección magistral de alta cocina y un suculento menú degustación que incluyó platos de casquería y carne servido a colegas y amigos de la jet set. El plato estrella del que damos receta, fue hígado marinado con un chorrito de vino blanco en deconstrucción de berros de su propia huerta, durante seis días y flambeado. Esta revista gastronómica intentó averiguar la procedencia de la carne por sus sabores insólitos. 

Antón evasivo, únicamente comentó su preocupación por la desaparición de su novia hace seis días. 



Evidencia

Cuando ni te juzgan, ni te envidian, ni te abandonan, ni te comparan, solo hay dos opciones: o es tu perro o tu ángel de la guarda.


Amores Perros

Levanté la tapa del contenedor al oír un gemido, vi una bolsa de basura moverse. Conseguí sacarla, dentro había una cachorra. Ella abandonada y yo perdida, buen tándem. Mirarnos y en una décima de segundo se decidió todo. Ya hay un hueco en el sofá, un cojín color chocolate, una pelota, un collar con su nombre y mi corazón de niña.



Notre dame 

No pude soportarlo más. Extendí mis pequeñas alas de piedra y destapé mis largas garras.

De nada sirvió la horda de turistas no huyó de la azotea, siguieron dispararon los flash riéndose como siempre de la crisis de identidad de una gárgola. 




Me has conocido en un momento extraño de mi vida 


En un momento las palabras de la frase que has pensado, comenzaron a cambiar sin un sentido conocido. Tal parece que me llevan a jugar al escondite en el papel apareciendo por el centro, el principio o el final al darle parte de mi vida a este mini cuento extraño.


Día de autos

La lluvia tan roja como el cielo empapaba al viento que a soplos tristes, silba un blues, cuando se miraron a los ojos sabiendo que sería la última vez, él pensó antes en su amante, en su coartada después, piensa ella.


Black friday

Las mujeres aprendemos a caminar dos veces, con tacones la segunda. Somos desde entonces equilibristas en zapatos de aguja, cenicientas a la moda con playeros de cristal o reinonas drag con zancos glam en un carnaval.  Me compré unos zapatos de tacón con descuento de viernes negro. El sábado y el domingo estrené nuevos andares. El gray monday tengo los zapatos y los pies en paradero irreconocible.


Cautivo

Érase una isla perdida tan remota que resulta cuasi imposible situarla en los mapas. Es tan pequeña que sólo contiene una roca alargada y puntiaguda similar a una atalaya donde vive en soledad un ser que nadie ha visto y que a solas incesante e incansablemente escribe en un libro de infinitas páginas a todas las criaturas, su destino.



Buenas noches


Antes de que me arropara dije: Tengo miedo. 

Rezamos para que se vaya el miedo- responde mamá.

Recitamos como todas las noches el ángel de la guarda. 

Al terminar  mi madre  me sonríe, me besa, apaga la luz y cierra la puerta.

Entonces una niña se sienta en mi cama,  soy yo y estoy muerta.


Asesino en serie

Antes de dormirme cuatro ángeles aparecieron en las esquinas de mi cama, con las alas grises, las manos llenas de nieve, flores y las bocas con sonrisas torcidas.

De debajo de la almohada saco mi metralleta de juguete, fue un genocidio de plumas, pétalos y copos.



Disidente

Veo lo que otros no ven, oigo lo que otros no oyen, huelo lo que otros no huelen, digo lo que otros no dicen, pienso lo que otros no piensan. 

No soy una ameba, ni un fantasma, aún menos un genio al lado de una lámpara. Si no has adivinado lo que soy empieza por el principio.



言葉による広告


芸者は京都の茶屋でイベントのために提供されます。

形成:15年から20年。

スキル:ダンゾーは三味線を演奏し、歌って、暗唱し、生け花に変えた。

経験:400年以上。

給料:同意する。

絶対的な裁量。

(売春婦、妻、恋人、または処女性のバイヤーを探している人を敬遠する)


Anuncios por palabras 


Se ofrece Geisha para eventos en casas de té en Kyoto.

Formación: De los quince a los viente años.

Habilidades: danzo, toco el shamisen, canto, recito, ikebana, conversación.

Experiencia: Más de 400 años.


Sueldo: A convenir.

Discreción absoluta.

(Absténganse clientes en busca de prostitutas, esposas, amantes o compradores de virginidad.)








Paradero desconocido

Cuando fueron a buscar a Federico a casa de los Rosales no estaba. Al día siguiente cuando lo buscan por Granada tampoco estaba. Vacía quedó la bala, la muerte y la luna. Como no está dicen que estuvo por New York o por Viena o por Cuba. Un siglo casi pasa y parece que acierta quien sospecha que escondido está y estaba en la casa de Bernarda Alba.



Diario 17

Demolición en la calle Narciso del Valle por ello ayer se produjo una protesta pacífica por parte de mil personas, según cálculos estimados por la policía, que se habían congregado en la calle Narciso del Valle. La multitud de forma espontánea gritaron consignas en contra del banco dueño del inmueble en la citada calle. La empresa Desengaño S.A. experta en derribos fue la elegida por la entidad bancaria para demoler el castillo en el aire.



Cajero 

Al poner la libreta al día te pidió la contraseña por impulso irónico escribes utopía. Durante un rato la máquina queda en silencio. De pronto un ruido te devuelve la libreta y otro ruidito más deja salir un papelito donde pintado aparece el mapa de la isla de un tesoro fiscal.




Gemelas

Sólo se llevaban un minuto los bebés regordetes y risueños que compartían cuna, almohadas y sueños.

Y así cumpliendo dos años o tres, alguien les regala una muñeca de trapo.

Es mía -dijo Julia tirando por un brazo. No es mía -dijo Judith tirando de la pierna,  hasta que la rompieron.

Tuvieron seis años peleando por el afecto de sus padres hasta que con ocho o diez se separara aunque su monstruo hace la mudanza con ellas.

Y así cumplieron dieciséis, Julia se enamora y Judith logra quitárselo.

A los veinticinco suenan campanas en la boda de Julia y el ex novio de Judith.

Teniendo treinta fue Judith quien conspira para que despidan a Julia, adivina quién la sustituyó.

Y así llegan los cuarenta, cincuenta hasta los setenta que pasan entre quién se opera y parece más joven o quien tiene más vestidos, joyas o muebles o gígolos.

A la misma hora del mismo día murieron, las enterró su viejo monstruo de dos cabezas, creo que le apodan envidia.

. 

 

Shuuu

 No voy a decírtelo, aunque me espíes, aunque vivas en vilo y duermas en vela.

Como ultima tentativa Juan la miró el fondo de los ojos igual que un adivino tratando de leer el ahora o el ayer en el poso de una taza.

Pero Juan ignora que una mujer prefiere quedarse desnuda antes que quitarse su velo secreto.


Carta a Theo 


Querido hermano

Gauguin se ha marchado después de nuestra discusión a las puertas del burdel.

Apenas recuerdo lo ocurrido o será que no quiero recordarlo, después los dos hicimos ese pacto implícito de silencio. Sí recuerdo que le di mi oreja a Rachel la prostituta, para que me la guardara.  

No sabes como traté de impedir que Gauguin se fuera, que mi sueño de la casa amarilla y la hermandad de artistas creando juntos no fracasara. 

De repente me siento muy solo, al volver únicamente la tristeza llena el vacío de la casa y me aterra. 

Despierto y estoy furioso, furioso no, angustiado hasta que vi los lienzos, no sé si la pintura me salva o me enloquece pero empecé a pintar tras otra noche de borrachera. 

Empiezo con la silla vacía de Gauguin y después otro autorretrato y otro más, pinto día y noche. 

En el espejo aparezco sereno y demacrado, así me encajo en la tela.

Empasto amarillos y naranjas contrastándolos con verdes, azules y violetas, la pincelada corta, nerviosa y vertical para esa melancolía ardientemente fría.

Detrás de mí pinto una de mis estampas japonesas, ya sabes que les admiro, me inspira su sencillez, sus trazos seguros y vibrantes.

Trabajo muy rápido con el gorro, el vendaje y el gabán puestos, necesito que algo me abrigue y me aísle de todo. 

Miro al espejo y al cuadro donde se ve la oreja izquierda vendada, después me toco el vendaje de mi oreja derecha. 

Te los envío y en ellos sabes que va toda mi religión y mi carne.


Tuyo Vincent




Reality Show

Eso es falso-dijo esa noche el periodista amarillo limón al celebrity de capa caída.

Esa noche se arrojaban preguntas y respuestas que maltrechas caían y se levantaban en uno de los set de TV-7. La verdad se cotizaba a 1500, la mentira a 3000 y las verdades a medias 2000 euros. Para los que aplauden un bocadillo de foie gras y a los que abuchean un sandwich de queso. Eligieron como sponsor del programa: Jamón cocido Minipork, cuyo eslogan es: Lo bueno sabe a carnaza. 




Arte efímero

Han inaugurado en el parque una nueva obra de vanguardia, un pedestal con unos peldaños por su parte delantera y otros para bajar por su parte trasera, en el último peldaño hay una placa donde dice: 

Si te subido al pedestal, la obra de arte fuiste tú.



Las autoridades sanitarias advierten que:

Escribir puede inducir al suicidio sobre todo (económico)


Asignatura dependiente

Abres el estuche de lápices entonces disimulas un bostezo cuando toda la clase abre la página 42. Te duermes y alguien te despierta coges el lápiz rojo y dibujas, la profesora mira tu dibujo y te pregunta cuántos años tienes, la miras sin contestar y ella con una sonrisa amable te recuerda que tienes 82.



Jau

Es septiembre en una viga del piso 69 del rascacielos Rokefeller Center donde almuerzan o fuman los obreros sentados sobre el vértigo, el vacío y la crisis del año 32.   

¿Se llamarían Fred, Tom, George, Bob o Nicolai o Pedro u Oso Negro?

Al fondo, New York, la reserva del hombre blanco.



Metamorfosi&

Al despertar Gregor Samsa se había convertido en Kafka, la cucaracha en libro y yo en lápiz.





miércoles, 6 de enero de 2021

A mil revoluciones





Para qué poesía 

pariendo aburrimientos

si es tufo de cursis y locos 

de los que buscan…


                              belleza, memoria, amor, libertad, sexo libre

 o pacto secreto contra la muerte o…


 

escrutadores del signo 

comidos por flores carnívoras, sus corazones

sepultados por el áspero cemento del deseo

temiendo lo absoluto 

soñad yo os velo.

Aunque nadie, nadie entienda esa atroz música

cantad yo os escucho.

                 

viernes, 30 de octubre de 2020

Aprendiz de bruja


Mamá, en qué vas trabajar ahora?- pregunta la niña que acaba de acostarse en la cama.

Trabajaré como bruja.-bromeó la madre para no preocuparla.

Papá dice que todas las mujeres son unas brujas.-responde la hija bostezando.

Bueno nena, los hombres suelen decir eso de nosotras. 


Pero la niña apenas lo escucha porque se ha dormido mientras su madre la arropa.

Abajo la luz proyectada por la televisión no impide que la claridad irradiada por el plenilunio traspase cristales y visillos convertida en un encaje helado y azul inundando la pared de la sala.

La madre apaga el televisor y recoge las mantas del sofá pensando en su niña dormida y en que los hijos suelen tratar de imitar a los padres aunque debería ocurrir lo contrario, los padres tendrían que emular a sus hijos y en cómo y cuándo se pierde la clarividencia de la de infancia.


Al subir de nuevo la escalera el reloj de péndulo da campanadas de medianoche.

La madre piensa divertida que es ya la hora de aquelarres. 

Sube a dormir pero la luz de afuera parece intensificarse aún más frente a la pared del ventanal.

Atraída por ella baja y aparta el visillo contemplando atónita la silueta de alguien montado en la escoba de raíces que utiliza para barrer la hojarasca del otoño al jardín. 


Quien vuela a contraluz de la luna es su hija con una sonrisa mínima y vieja.


  

 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Aire



Lo descubro en el fondo de la sala, aunque le rodean otras obras, mi ojos aún distantes se ven atrapados por su penumbra y los puntos de luz que dispersos iluminan detalles en los rostros y ropajes de la escena.
El tiempo estático del enorme cuadro impregnando mis pupilas que suavemente traza la perspectiva de su atmósfera hasta fugarse en ese contraluz lejano de la puerta por donde por último, aparece y se recorta el gentilhombre casi desdibujado. 
Mis pies se mueven y aproximan tan hipnóticos como mi vista que se encuentran con los ojos pintados de una enana, los de una niñita vestida de plata y sombríos, los de un pintor con la paleta, el pincel, el tiento en las manos y una cruz roja sobre el oscuro atavío del pecho.
Sigo caminando sometida a una voluntad que no es mía internándome ya dentro del cuadro. 
Al parpadear en ese instante desaparecen los once personajes pintados incluso hasta el mastín que dormitaba molestado por el niño enano malicioso del pelo largo. 
En el espejo tampoco la pareja real difusa se refleja. 
Estoy en medio de la soledad de esa estancia y descubro el secreto del gran lienzo que únicamente era visible para Velázquez.
Entonces tomo la paleta, pincel y tiento que ahora aguardan al lado del caballete y comienzo a pintar a los que del otro lado del marco miran absortos y embrujados el aire detenido y palpitante del cuadro. 





jueves, 25 de junio de 2020

Última voluntad

Al abrir los ojos de pronto Felipe estaba en un ascensor que bajaba de forma trepidante. 
-¿Dónde estoy? ¿A dónde voy ? ¿Aún estoy vivo?- se pregunta sobresaltado y sudoroso por el calor sofocante tras intentar de secarse la frente con su mano, ve que la piel del dorso es de nuevo joven. 
No tiene tiempo de preguntarse nada más ni alegrarse o asustarse de su recobraba juventud porque el estruendo del ascensor al detenerse es comparable a otra oleada de calor que los aplasta al abrirse las puertas, entonces se percata de que la cabina está repleta de gente desconocida en pie y en cueros como él. 
Alguien o algo desconocido los insta a salir en orden y en fila, desconcertados parecen estar sometidos a una voluntad imperativa, omnisciente e invisible.
Es imposible ver quién o quiénes van recitando nombres en esa antesala en penumbra. 
Uno a uno de la multitud que lo rodea van contestando al nombrarles, al mismo tiempo  se van subiendo a otros ascensores que aparecen y desaparecen. 
Felipe observa que donde se encuentra no es un inmenso sótano ni tampoco una cueva, aunque parezca estar hecho de piedra cuya fosforescencia ardiente se trasparenta en ocasiones por sus paredes.
Al final le han llamado a todos excepto a él.   
Ahora puede ver a quién los ha estado nombrando, un ser bajito con unos cuernos de carnero, ojillos separados y maleficentes, boca cínica y carnosa. 
También desnudo, una cola terminada en punta de flecha se agita tras él, mientras que desgarbadas las piernas se rematan en pezuñas de camello. Tras su espalda se extienden y contraen unas alas de gárgola diminutas y raídas.
-¿Aún no te he nombrado? Qué raro. Cómo te llamas, di rápido que no tengo toda la eternidad para perderla contigo.  
Su lengua bífida al terminar de hablar chasquea entre si como un látigo.
-Me llamo Felipe Suárez García y hasta hace unas horas estaba en una cama del hospital Central. 
Una de las manos del demonio con uñas largas, curvadas y afiladas le detuvo para que se callara,  Felipe lo hizo por cansancio más que por miedo debido sobretodo al bochorno que en ese momento subió de intensidad secándole la boca y agrietándole la lengua.
El ser demoniaco sacó un móvil de antigua generación y llamó a un número oculto. 
Habló un rato y al colgar le informó.
-No apareces por ningún sitio, la multitud que viste son la remesa de muertos de ayer y hoy.
-Por favor un poco de agua- ruega Felipe preguntándose si no será todo una pesadilla y va despertarse ya mismo.
-Esto es un averno antesala y yo su diablo recepcionista. De agua nada aquí pasarás sed eterna. 
El móvil vuelve a sonar con un ruido taladrador. 
El diablillo mira a Felipe al mismo tiempo que habla con el limbo donde tampoco parecen saber nada de él. 
Felipe intenta sentarse pero sus piernas se niegan a doblarse. 
El demonio que ya había colgado de nuevo sonríe con malicia y le advierte: 
-Basta que quieras sentarte para que no puedas, cuando en el infierno desees algo sucederá exactamente lo contrario a tu deseo.
-¿Hay alguien de mi familia o un amigo que esté aquí? pregunta desesperado Felipe.
-No estoy autorizado para darte ninguna información, pero te adelantaré algo, en el averno nadie conoce a nadie.
Un agujero de fuego inmenso apareció de pronto en suelo. El diablo le tira a Felipe una pala para que lo tape. 
Sería imposible medir cuánto tiempo y cuánta tierra estuvo arrojando al hoyo.
Para aliviar la horrible sed que siente, quiere llorar y beber sus lágrimas pero su cuerpo que hasta entonces estaba cubierto de sudoración, se seca tanto que una llaga aparece en su hombro sin que  supure ni una gota de sangre pero que duele de una forma endemoniada.
Una canción de infancia, tal vez una que su madre le cantaba se abre en su memoria acudiendo a darle fuerzas y consuelo mientras palea tierra. 
De pronto no consigue recordar ni una estrofa. 
El pequeño belcebú mientras le mira aburrido, sentencia: 
-Tu memoria tampoco es tuya, será manipulada para atormentarte. 
La antesala abrió una inmensa compuerta, estridente una sirena de fabrica atruena llamando al fin de turno a los nuevos y los viejos prisioneros incontables de este infierno cuando Felipe echa la última palada de tierra y un olor nauseabundo ondea por el aire. 
No debería estar aquí comenzó a decir aunque enmudece por el gesto de cansancio y tedio del ajado maligno. 
-He oído muchas veces lo mismo si vuelves abrir la boca y me fastidias con perogrulladas te pasara esto. 
Entonces Felipe sintió miles de astillas clavándose en su corazón que no producen dolor sino una pena  devastadora. 
Cuando las sucias compuertas de nuevo se cierran, el móvil suena otra vez, el diablillo contesta y discute un largo rato hasta que cuelga. 
Luego contempla a Felipe con una especie de desconcierto que da paso a una expresión de gozo diabólico que abre su boca de dientes astillados y puntiagudos para decirle:
-Esos pacatitos del cielo han investigado tu caso. Apareces anotado en su libro de admisiones, el peso de tu alma es el correcto, sin embargo tu pasaporte de vida se ha perdido y sin el no puedes traspasar las puertas del paraíso celeste.  
Al final me han autorizado para ofrecerte un trato o te quedas aquí en el infierno o te vas al olvido.

Tras un momento hostigado a contestar sin demorarlo más la respuesta ardió desconsolada en los ojos de Felipe.

sábado, 2 de mayo de 2020

Hoja de ruta





Conseguiste al fin dormir
pero un puñal tiene su ausencia
entrando por tu estómago  
      y en sigilo por tu sueño 

Girando abre tu carne y herida se vierte
empapando todo por debajo de las sábanas 

     más tarde
 tu sangre toda vuelve al latido y a su arteria
     
  sobreviviendo te levantas 

 y otra vez los pies encontrarán gélido al suelo
pero hoy querrán perder 
el absurdo control  la lógica aburrida  la estúpida razón 
e ir y hablarle a las olas de tus mapas secretos
     
   con tu oscura voz de gaviota mutilada

volviendo a ser un niño.

domingo, 9 de febrero de 2020

A manos llenas



El rasgar de las cabezas de las agujas dando el mediodía que a modo de reloj de estación penden sobre la puerta giratoria del café Lisboa, pasan inaudibles en medio del concierto sonoro y dispar que ejecutan los pasos de la gente, el chocar constante de la loza de platos y tazas al ser colocados limpios y listos para ser usados, sumándose el tono mesurado o estridente de las conversaciones de los clientes al compás de la música ambiental del que sobresale algún acorde junto con el tintineo cobrizo de los treinta y tres céntimos que el hombre de la mesa más próxima a la mía, deja de propina al irse. 

No les vi venir, porque al sentarme me distraje mirando al perrito de otra mesa más lejana, que juega deshaciendo el papel de una servilleta arrugada, mientras ajeno al destrozo, su amigo mira el móvil y escribe wassaps. 

Cuando veo a la pareja de ancianos ya están sentados uno al al lado del otro en esa mesa cercana a la mía.
El camarero del chaleco verdoso viene con la bandeja reluciente y la sonrisa cortés. 
El anciano pide el periódico y dos cafés con leche a los que se suma otro que pido yo. 
Alguien corre al entrar en el Lisboa, le persigo con la mirada hasta que se difumina confundido entre las mesas distantes. 
El camarero me sirve, luego a ellos. 

Mi atención se va hacia el recién servido café, primero hundo la cucharilla  deshaciendo la espuma cremosa que encumbra al liquido aromático, esto hace abrirse un agujero por donde vierto el azúcar que poco a poco es engullido por ese pequeño ojo de huracán, entonces revuelvo aún más el torbellino, después lo dejo reposar antes beberlo. 
Mientras espero veo que los ancianos ya se han tomado sus cafés.

Él abre el periódico y lee, mostrándome una escena cotidiana que se repite casi en cualquier momento, casi en cualquier sitio. 
Nunca se debería dar nada por sentado porque lo habitual de pronto toma un derrotero inusual.  
La anciana extiende una de sus manos dejándola abierta la palma sobre el mármol de la mesa. 
El anciano comienza a escribirle una tras otra letras sobre la palma. Entonces caigo en  cuenta que la mujer es ciega y sorda. 
Les sigo observando sin ser observada porque inmersos en ellos mismos parecen abstraídos del espacio y de la gente. 
Todos los sucesos del mundo caben en su mano vacía, pienso, mientras sigo mirando fascinada sin ningún atisbo de culpa por mi intromisión visual mientras el viejo le sigue escribiendo. 
Una e, ahora una ese, una t y poco a poco las letras formar frases que acabo leyendo al unísono que ella. Hasta que él cierra el periódico porque van a irse, pero antes ella le busca su mano, él la abre y ella escribe despacio, leyendo también yo las dos palabras que lentamente gritan: Te odio.
Les veo irse, afable él la toma de la mano, ella sombría se la suelta con un respingo, aunque unos instantes después la anciana vuelve a buscársela con la premura de quien se agarra en medio de la tempestad a una podrida tabla de salvación.