viernes, 29 de junio de 2018

Microrrelatos-II



Vino nuevo

Quedaron en reunirse como de costumbre, el viernes en el café Voltaire.
Llegaron puntuales, en el reservado el poeta costumbrista pidió comida.
Como se retrasa, el poeta maldito pidió vino, pronto estuvieron borrachos 
prometiéndose amistad eterna. El poeta surrealista propuso jugar al cadáver exquisito. 
Al primero que mataron y devoraron fue al poeta con éxito.



Caridad
Nada me queda, solo una palabra que empeñar en el monte de piedad.



Mea culpa

Desde que nació, Sor Respeto la abadesa, impuso intramuros un pacto de silencio sobre el origen del niño. Para el resto del mundo sería un huérfano abandonado en las puertas del convento. Para evitar el apego sor Casquivana después de amamantarlo, renunció a ser su madre. Aunque sor Decencia o sor Honra o sor Hipócrita con una reprimida repulsión cumplían con el pacto, le aborrecían aún más si el padre Lascivia le sonreía haciéndole carantoñas.
Meses después, un miércoles de ceniza, apareció un cachorro que parecía ser la sombra del niño cuando aprendía andar vacilante por el atrio.
Cosía sor Primor camisolas blancas, cortos pantalones para un ángel conquistador balbuceando sus primeras palabras.
El tendero del pueblo vio en el convento por casualidad al niño, extrañado del parecido con el cura  lo comentó en la aldea. 
Los pueblerinos trataron de sonsacar a sor Acelga, que nerviosa dio explicaciones vagas. Las murmuraciones corrían y crecían a extramuros. 
¿Qué vamos hacer madre? preguntó sor Cautela.
Mantener la misma historia incluso ante el Arzobispo. Respondió Sor Respeto, advirtiendo a las monjas que temerosas se habían congregado en el refectorio. 
Si se descubre sería el fin de nuestra orden. Sentenció sor Codicia.
Dias después reían niño y cachorro persiguiendo los haces de colores que entraban por el emplomado de las vidrieras. 
Algunas sospecharon de sor Cilicio, otras de sor Hipócrita, otras de la superiora e incluso del padre lascivia cuando el niño apareció desnucado. 
Sobre las baldosas de la sacristía al pequeño difunto no pudieron cerrarle los ojos.
Un grito sofocado, aullidos, llantos y el alivio le amortajaron. 
La comitiva de monjas enlutadas formaban el cortejo fúnebre hasta el segundo atrio donde levantaron la enorme losa entre todas.
Debajo de ella, le dejaron rodeado por minúsculos cadáveres, esqueletos algunos, polvo otros, leves como la brisa y el olvido.


Mateo 5:18

Los ojos de pronto se le extraviaron como los de un camaleón, cada uno tenía visión propia. El derecho veía mundos oníricos y cósmicos y el izquierdo mundos dantescos y caóticos, constantemente. Acudió al médico, atónito le diagnosticó sin cura, recetándole gafas oscuras y que nunca abriera los ojos. Pero le resultaba imposible, instintivamente los abría. Una tarde agotado y desesperado se sentó en un parque donde un predicador callejero en voz alta leía en la biblia, el salmo: Si tus ojos te escandalizan arráncatelos. 
Se los arrancó de cuajo, al salir del hospital vivía en paz en un mundo de tinieblas hasta que empezaron del futuro, las videncias.


 Decúbito supino

Sentí como un mareo, parece disiparse, me caigo, intento pedir socorro, ni una palabra.
Alguien me golpea el pecho, un, dos tres, respiro. Me duele el brazo izquierdo tumbado en la ambulancia, escucho decir: Está en coma y después a una máquina un pitido regular.
Me encuentro tan bien que intento levantarme de la camilla, me lo impiden las correas, el corazón toc toc toc  galopa, ya vendrán, me tranquilizo mirando la luz del techo.
Creo que me he dormido, tengo frío, estoy desnudo y no puedo moverme, a alguien le escucho: Está preparado para la autopsia, mientras un bisturí me abre de la garganta al pubis. 


Pira

Cuando abrió los ojos no quedaba nada, por fin las vertiginosas columnas de humo han desaparecido y aparecen cadáveres de centenarios robles, jóvenes chopos y animales que asoman entre la tierra renegrida o flotan en el río colmado de ceniza. Todavía lleva el uniforme de bombero, mirando esa desolación del bosque que encoge las paredes de su estómago y que exhala de su boca casi inaudible, un suspiro de éxtasis. Antes cuando cerró los ojos tiró una rama encendida.




Franky

21 de diciembre nieva. La nevada del 22 se ha hecho tan espesa que con bufanda, bombín y zanahoria hace un muñeco de nieve, una niña que se llamará Mary Shelly. 
Esa noche la tormenta trae un rayo que cae sobre el pecho del muñeco. 
Diciembre 23 ya es de día cuando Mary se da cuenta que el muñeco se ha movido y está más cerca de su casa, le toca el fogonazo negro que el rayo ha marcado sobre el pecho y le parece que late. La luna sale el 24 y desde la ventana Mary lo vigila protectora hasta que el sueño la encuentra. La mañana de navidad aparece destrozado a patadas, entre el bombín y la zanahoria, Mary encuentra alguna gota de sangre formando minúsculas estrellas heladas.





domingo, 13 de mayo de 2018

Eclipse


En la tierra sombra de mi tela
ni cae la noche ni se levanta el día
¿Acertijo?

 No, luz cerrando a medias los párpados 

miércoles, 28 de marzo de 2018

Maris


En el oscuro cielo vibró el rojo de los motores de la nave que despega con rumbo a la Estación Espacial Internacional a 400 kilómetros de altura de la tierra. 
Quien la tripula es la aeronauta Kelly Scott, cuya misión será el estudio y repercusión de la ingravidez y la soledad sobre el cuerpo y la mente humana. 
Kelly fue elegida junto con otros tres astronautas, para viajar por primera vez hasta Marte. Si rebasa esta última prueba de entrenamiento será la única candidata, ya que sus compañeros no las superaron. 
Mientras la nave se eleva y eleva, Kelly recuerda que no puede recordar cuando comenzó su fascinación por el vuelo.
Fue una niña que espiaba envidiando las aves y leía cuentos sobre un niño que quería volar hasta el sol con unas alas de cera.  
Con su amigo Paul inventó mil maneras de intentarlo, desde el granero, un árbol o un montón de heno. Los dos podrían exhibir unas cuantas cicatrices de aquellas aventuras de aire. 
Cuando cumplieron quince años lo que había sido hasta entonces una deliciosa e inquebrantable  complicidad se convirtió en una relación compleja llamada deseo y amor. Según fue pasando la adolescencia, su convivencia de juventud se transformó en una rutina que los agobiaba en ocasiones, por ello los dos echaron de menos aquellos saltos sin red de la infancia.
La solución vino sola, dos profesiones distintas que les separaban durante periodos cortos o largos de tiempo. Como ocurría ahora mismo, Kelly tendría que estar completamente sola en la Estación Espacial durante todo un año. 
¿Podré soportarlo? se pregunta en voz alta y a partir de ese momento cualquier pensamiento que tiene toma viva voz.
Le gusta la soledad pero también necesita de vez en cuando compañía, aunque había conocido y sufrido la peor de las soledades, la de sentirse incomprendida. 
El primer mes todo en la estación transcurre sin novedad. Al tomar contacto con la tierra Kelly relata como se siente tanto física como emocionalmente, enviándoles análisis. 
Uno de sus temores es que mientras se encuentre aislada en la estación, le ocurra alguna desgracia a su familia, sin que ella esté allí para ayudarles. 
Un reparto de tareas disciplinado hace que el tiempo transcurra rápido. Esta semana come una verdura cultivada en el espacio. 
Para el ocio improvisa, lee cómics, novelas, escucha música, estudia japonés o hace punto. Pese a la ingravidez intenta bailar o practicar yoga. 
Alguna vez entra en una especie de letargo por el que dormita levitando durante todo el día. 
Desde la Nasa observan que la microgravedad disminuye los reflejos, debilita el sistema muscular  pero acelera un proceso de rejuvenecimiento. 
El segundo mes está transcurriendo como el primero, aunque las novedades son dos. 
Una; las impresionantes fotos de la tierra que Kelly les envía y la segunda; las nuevas sobre su salud a causa de esos mareos matutinos y vómitos. El diagnóstico de la NASA será demoledor, está embarazada. 
Imposible grita Kelly. Me hicieron todo tipo de exámenes físicos antes del embarque. 
No pienso renunciar por un fallo de los anticonceptivos. Tendré el bebé aquí, cuando complete el año volveremos los dos. En la Estación hay comida, medicamentos e instrumental médico, el cual si es preciso sé como utilizar, para aguantar un tiempo indefinido.
Paul y la Nasa tratan de disuadirla pero Kelly mantiene irreductible su decisión. Deciden no insistir e intentar persuadirla más adelante, esperando que el paso de unos días la haga recapacitar y que desee volver enseguida.
En el tercer mes consigue cultivar una flor roja, sin espinas, de un olor sutil y misterioso, a la que bautiza Icaria. Cuando intenta hablar con la Nasa para contarlo, la comunicación resulta fallida. No se preocupa y piensa en nombres para su hija, está segura de que será una niña. Se decide por Estela porque significa estrella de la mañana.
Al intentar otra vez contactar, vuelve a resultar imposible. Repasa cualquier error técnico que pudiera haberse producido sin encontrarlo. No tiene otra opción que esperar a que la comunicación se restablezca y recuerda que el mundo está habitado por siete mil millones de personas, recuerda también que hace días que no ha tomado fotos de la tierra.
Al hacerlas se queda petrificada con un gesto de terror congelado en la boca. 

El planeta tierra es más azul que nunca, los continentes han desparecido de su faz anegados por las aguas.

viernes, 26 de enero de 2018

Microrrelatos-1

Olvido

No me lo esperaba de ti, apostado hasta atraparme, preciso al desmembrar, separada trozo a trozo cerré los ojos, la palabra y el aire.
Siendo cadáveres yo y un pájaro acostado sobre mi pecho donde también muere el día, que en silencio lloraras por nosotros dulce, dulce asesino.


Fogueo 

Me hirvió la sangre al verlo, llevando una doble vida, la del suelo y la del aire, libre y pájaro.
Cargue la escopeta, disparé. Esa bala era de... Maldita sea.


 Lunatropía

Inquietantes sonidos irrumpieron en la calma de la noche, minutos antes un coche aparcó en lo alto del cerro. Desde allí la ciudad rutila por las luces de neón, suele subir a contemplarlas cuando necesitaba su propia compañía.Los sonidos de nuevo volvieron, coincidiendo con el apagón de la ciudad. Todo se volvió intensamente oscuro tanto que sintió miedo, y el miedo dio la vuelta a la llave de contacto. 
No funciona ¿Se habrá agotado la batería?
Algo balancea el coche o lo imagino?
Voy a salir, si atravieso ese bosque encontraré la parada del autobús que aún funciona a estas horas.
Hacia las estrellas de niebla mira pálido el búho, velando impasible el silencio del bosque.
Otro ruido y corre, corre y tropieza cayendo de bruces contra la tierra.
Gritó al desgarrarse su ropa, el pelo erizado al quebrarse la espina dorsal, estalla contra el pecho su corazón. Las bocanadas terminaron por el estertor. 
Al volver a respirar la luna de sangre ascendía 
estaba desnuda, era una mujer loba y aullaba.

Trio 

Citados en el parque, al encontrarse tras treinta años sin verse, el tiempo retrocede sus agujas y de nuevo son aquellos niños de verano comiendo bocadillos de anchoas, disparando al cristal de las botellas con sus tirachinas y encontrando la buena suerte con forma de herradura.

La traductora

Estaba tan cansada que decidió darse un baño, entre los vapores del agua caliente pensó en los   libros que estaba traduciendo. Sin dudas su favorito, el de cuentos victorianos.
Tras el baño decidió acostarse y leer un rato pero cayó rendida sobre el sueño.
¿Busca a alguien? le preguntó la vendedora de flores con la ropa cenicienta y raída.
Aturdida dudó un instante en contestar. Creo… me parece que busco a una niña.
Si es una niña rubia con un abrigo azul se ha ido por allí, hace apenas nada. 
Le dijo la florista poniéndole una violeta en la solapa.
Conmovida acertó a decir solo gracias antes de seguirla.
Aunque preguntaba por ella a los viandantes con los que se cruzaba al atravesar las calles, nadie parecía haberla visto.
Llevo un buen rato aquí y sí que la he visto girando por esa calle de la derecha. Dijo el cochero de pompas fúnebres desde lo alto su carroza negra y vacía.
La llevaría, pero aguardo a un pasajero al que no puedo hacer esperar.
Le sonrío como despedida y giro por la derecha, la izquierda, el centro y de nuevo por la derecha, sintiéndose perdida, deambulaba por el laberinto de callejuelas. 
Intentó retroceder tropezando con el deshollinador que la saludó con una reverencia de chistera.
Al preguntarle, aseguró haber visto a la niña desde el tejado, corriendo hacia la torre del reloj cercana.
La acompañó hasta allí y subió interminable el caracol de la escalera.
En lo alto de la torre, el relojero engrasaba el carillón, el brillo refulgente de la maquinaria de latón cegaba.
Te esperaba de nuevo. Dijo el relojero.
Iba contestarle pero la despertó el reloj de su móvil, sin recordar nada, tenía una violeta prendida en el camisón y las manos tiznadas.


Bonsai 

Estaba disfrutando apretando con el alambre la rama.
De pronto la rama creció y creció, inmovilizó las manos arrebatándoles el alambre.
Apretócon el los dedos hasta que se hundieran en la carne y sangraran.
Una vocecita leñosa dijo: he hecho justicia.


Noche de autos 

Aquella noche estaba radiante, feliz, acaban de ascenderme. Laura había dicho que sí por fin a la cita. Un golpe en el maletero, bajé la ventanilla, le pedí calma, pero él vociferaba y yo insistía que había llegado antes. Fue esa palabra que dijo, entonces cogí la llave inglesa, le golpeé una y otra vez hasta que su cerebro se desparramó bajo la farola. Y la calle se quedó a oscuras, señor comisario, hasta que la cordura volvió, con la luz de la mañana.




Estricnina

No soporto más caricias de sus dedos grasientos, ni frasecitas tipo: 
¿Quién es el bebé de su tiíta? o ¿Por qué no te pones mi regalo? 
Yo le preparé a la tía el té, mamá. 
Tres cucharadas de azúcar, dos de veneno y una sonrisa de angelote llevando la bandeja.
Sorbe, traga, hipea, eructa. ¡Delicioso, el mejor que he tomado nunca!
Espero expectante y nada, seguramente le hará efecto mañana.
Pongo la tele para distraerme de la apestosa charla de la tía, aunque vigilo cualquier cambio. El programa trata sobre quien podría sobrevivir mejor a los insecticidas, el veneno e incluso a una debacle nuclear. La tarde siguiente vuelve otra vez a tomar el té, la reina sobreviviente de las ratas.



viernes, 15 de diciembre de 2017

Rehén


Has dicho o
hecho algo 
que no lo dicta 
ni el deseo
ni la verdad 
reniegas de ti 
quien aguanta la soledad de ser uno mismo
puestos a ser su rehén
aún te cabe una argucia
te has hecho el traje
de un incognito

viernes, 3 de noviembre de 2017

Fe

Cree en los dragones y el resplandor de su fuego
en los pálidos unicornio,
en los cantos hipnóticos de las sirenas, 
en la mirada letal del basilisco y el vuelo de la esfinge alada...
Ah y en la ceniza del fénix.
Cree en ellos porque nadie les ha visto.
Así es la fe, 
ciega para el mundo, 
vívida para el ensueño.

jueves, 5 de octubre de 2017

La cita

ecidí venderle mi alma al diablo, a cambio de qué, lo dejo entre él y yo.
Al diablo siempre se le vende el alma por algún deseo terreno insatisfecho, aunque el tiempo terrenal sea breve…
El diablo no se presentó, le esperé toda la noche en vano, le esperé todo el día, pero ningún atisbo de su consabida puntualidad.

Entonces me entró otra duda, a lo mejor es que no tengo alma, o es que el diablo tiene tantas almas que gestionar que ha llenado el cupo, millones de trillones de almas en los infiernos…  
Se me disparan las matemáticas, porque hay que contar las de otros planetas, en el supuesto caso de que exista vida y supuestamente crean en nuestro Dios terrestre.
Por cierto ahora la palabra supuesto, te permite decir que lo que te de la gana. 
Eres un supuesto criminal, ladrón, corrupto o prevaricador. siembra que algo supuestamente queda,  hasta que llegue el juicio y la sentencia.
Si para la justicia somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, para el Dios de los testamentos bíblicos, somos culpables desde que nacemos, la culpa la traemos de serie genética, como las manos y los pies.
Pero volvamos al hacinamiento infernal y pienso:
cómo no va hacer calor en el averno, con esa aglomeración infinitesimal debajo de sus tierras.
Pobre Belcebú toda la eternidad con esa sudada, por qué Dios no lo perdona ya, total todo su pecado fue la curiosidad: Luzbel quería saber que había más allá de las estrellas.
(Os advierto astrónomos vais a ir todos al infierno a sudar por curiosos, entrometidos y soberbios, en los designios de los misterios inescrutables.)
El asunto se dirimirá en que nos iremos con Dios o con el Diablo a formar parte de su cohorte, hasta la contienda del Apocalipsis, en que lucharemos no sé donde, aún cuando ya sabemos que ganará el bando celestial. 
Para qué entonces todo este tinglado, Dios se aburre acaso y el diablo le entretiene el tedio…
Por sus actos le conoceréis dicen, y dicen que Dios es amor, tiene entonces una forma muy extraña de camuflarlo.
De ahora en adelante pienso portarme endiabladamente, después me arrepiento porque Dios que es infinitamente misericordioso saldrá de su escondite para perdonarme, matarme y darme la vida eterna.
¿Dios es supuestamente un vampiro sádico y el diablo su disidente….?

Esta supuesta abogada del diablo, bromea, mi sentido del humor me destapa alguna pena y el sentido común me dice que el diablo es otra cara de ese Dios esquizofrénico salido del temor, del terror y de la duda ante quién somos, de dónde venimos y adónde vamos.
Recuerdo al poeta que andaba buscando a Dios, y yo, que también le busco pero no lo encuentro en los libros, ni los juicios finales, ni el temor, ni en las contradicciones, ni en el control, la crueldad o lo terrible. 
Quizás que a fuerza de encontrarse en todas partes nunca ha estado en los libros, en los cetros o en los miedos.
No sé dónde está, cómo es y si ni siquiera es, lo único que sé es que nosotros le necesitamos para dudarle o negarle o creerle.
Mis dudas crean un Dios de dudas, al fin y al cabo siempre creamos a Dios a nuestra imagen y semejanza y cuando no creo en él. 
¿No creo en mi misma?

¿Qué harías con la eternidad, si la tuvieras?