jueves, 30 de octubre de 2014

Al sereno


El asfalto
los edificios colosales
dejan de llenarme sus espacios
desaparece sus contornos y su bullicio
el viento agita las hojas al sereno 
para crecer abriendo paso
un vanitas de otoño sobre la yerba.
En la rama un pájaro y unas gotas de rocío
trémulas rutilan por su punta.

Desconozco quien me enseña el idioma de la distancia ,
invento su atmósfera
plegándola detenida al ahora de mi instinto.
La velocidad de su luz incinera este instante
sé que vencido a sus escombros,
no sé dejarlo ir,
lo retendré en el único paréntesis
que conozco:
(de mi corazón, su universo)

lunes, 27 de octubre de 2014

Ángel del vértigo

Ángel del vértigo
tú que ves
asediando la pasión en los amantes
los salones del soborno
al déspota comiendo,

 al niño bebiendo
a la belleza ayunando
flores y canarios aguardando
en el piso de abajo inundada
de gravedad su pecera 

y miras
debajo de las piscinas a los pequeños
cadáveres de las algas.
Lees sus carteles proclamando:
Red Bull te da alas.
El calor que devuelven los solarios
con la nieve en los hombros

 tocas
los ventanales invisibles por la escarcha.
 Oyes en el ático las risas en off
arritmia del llanto por el séptimo

y escuchando el monólogo de suspiros
cuando dan las doce menos diez
a cualquier sueño, cualquier olvido, cualquier deseo
o una tortura cualquiera 

en buhardillas
o sótanos con síndrome de Estocolmo
o el hastío de los entresuelos izquierda.
Dondequiera el reflejo del celaje
heraldo cristalino
desconsolado hueles
al pie de la tierra humedecida
el disturbio de los ángeles caídos
mientras pasan tumultos
de leonados buitres.

Arrebato


Por las direcciones prohibidas
te mandó la aguja en los zapatos
para que sucumbieras 

te quitó el carmín de la boca
y bajó los mil años de tus murallas.

Arrebato  
encontrando al hechizo
cuando el amor era el camino
 y lo ibas bailando
hasta que encendió
a tu descalzo tacón

 la alborada.

Frére Jacques


Uno de mis momentos favoritos del día
es salir con Frida de paseo,
sentarnos en una terraza si la lluvia lo permite.
La dos tenemos un pacto, la galleta que acompaña el té o el café
es para Frida, partirla en tres trozos, para el ritual de la mañana.
Si se me olvida, Frida me lo recuerda, rascándome la pierna.
Una de esas mañanas que vuelvo a sentirme feliz, sólo por dar ese paseo                                                
y tomarte ese té con ella,de pronto veo a unos niños que se aproximan con su maestra,                  
son muy pequeños, de tres y cuatro años van de la mano, alguno saltando.                    .
Llevan un mandilón de rayas blanco y azul, igual que el que llevaba yo.                  .
Cantan:
Frère Jacques, Frère Jacques,                                                                 .
Dormez-vous? Dormez-vous?                                                         
Sonnez les matines! Sonnez les matines!                                   
Din, dan, don. Din, dan, don.                                                 
    
La misma canción que cantaba a su edad.                        
Pasan y se alejan.                                                       .          
Entonces me viene aquella frase del poeta,                         
Ayer es hoy todavía.                                                     .      .      
Me pregunto si aquella niña que era yo está orgullosa de mí,      
y cuánto, cuánto me dolió decirle adiós. 

 

viernes, 17 de octubre de 2014

Antes de después

Antes una gota
después de un río cautiva
llegando a una mar
espuma rozagante
desembarca esfumándose
en el níveo silencio de la orilla.
Después, antes,
mi gota de sangre
un maremoto
o mar remoto.

lunes, 13 de octubre de 2014

Horas


una hora que fuiste muchacha
otra hora que fuiste madura
una hora más que fuiste anciana
otra que fuiste niña
y otra hora adolescente
y debajo de todos tus partos
tú
escondida

domingo, 12 de octubre de 2014

Mito


Esperé en el acantilado
a las odiseas
por oír sus cantos
y engañada por las lamias
me priven de razón creyendo 
en la verdad hipnótica de las quimeras
más no aparecieron
ni  os terrones corintios de una isla
siquiera alumbraron las Pléyades
los fanales han apagado sus incendios
duerme Eolo el viento en las afueras de Tebas
Aurora madre de mi madre
cuantos anoches que te has ido.
Mujer, dijeron las leyendas
también te naufraga por el cuerpo
tu mito.